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Belén, Medellín. El centro de salud que recibe a los enfermos de la eps y el sisbén, se vio atacado por Desintegrado el pasado domingo a la 1 de la tarde. Estos hechos quedaron registrados en varios celulares de los transeúntes, enfermos o curiosos que se acercaron a presenciar el artentado. En la entrada donde la gente espera a ser atendida por el sistema de salud, apareció el payaso con la mesa de tribunal, el martillo del juicio, pulverizando pastillas comprimidas de acetaminofén y volviéndolas un polvo blanco, el cual, separado en líneas y guardado en bolsas herméticas de plástico, fue regalado entre los presentes. Hay una pregunta abierta sobre qué fronteras existen entre las drogas legales y las drogas ilegales, cómo los sistemas y las instituciones ejercen el poder sobre los cuerpos. Y cómo el sistema que se despliega tanto en las clínicas como en las ollas conduce a la gente hacia una única dirección: sustancias que hagan desaparecer el dolor, el dolor de la enfermedad (del cual la única anestesia resulta ser el acetaminofén) y el dolor de la vida humana sin sentido en el capitalismo (del cual la única anestesia resulta ser la cocaína). Sin las fronteras políticas que definen qué droga es legal y qué droga no lo es, la gente es conducida a drogarse de todas maneras, sin encontrar en ello ninguna curación ni ninguna salida.

Estas fotos fueron tomadas por Liliana Correa

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