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En la década del 70 el LSD quedó clasificado en la misma categoría que la marihuana y la heroína, aun cuando entidades científicas la registraron como una sustancia alucinógena no adictiva con efectos en la psicología humana que podría producir ansiedad y alterar el ritmo cardíaco y la presión sanguínea, consecuencias totalmente incomparables con drogas fuertes como la heroína.

Sin embargo ha sido muy difícil hacer estudios para conocer esta sustancia debido a que el LSD se encuentra en un estado de ilegalidad y su manipulación se considera un delito. Algunas investigaciones con permisos especiales y financiadas por organizaciones privadas han arrojado resultados que sugieren que el consumo del LSD no genera daños aparentes al cerebro a largo plazo y además es muy poco probable produzca adicción; aunque no ignoran la posibilidad de que se formen hábitos pero sin necesidad fisiológica.Es más, investigaciones recientes están descubriendo los mecanismos cerebrales que sustentan el potencial del LSD, no solo para curar sino también para profundizar en la comprensión de la conciencia misma. Lo anterior se logró visualizado por primera vez los efectos del LSD en el cerebro humano por medio del uso de un escáner cerebral, hallando que la droga produce complejas alucinaciones visuales no solo en la corteza visual sino en muchas áreas adicionales del cerebro, mostrando que casi todo el órgano se encendía con actividad.

De igual forma los investigadores del Imperial College London pudieron rastrear ‘ego-disolución’, lo cual significa que el sentido normal de sí mismo se descompone y es sustituido por un sentido de reconexión con el sí mismo, los demás y el mundo natural. Esta experiencia a veces es enmarcada de una forma religiosa o espiritual… y al parecer está asociada con mejoras en el bienestar después de que los efectos de la droga han disminuido.Por ende en los últimos años, muchos científicos y otros han abogado por un replanteamiento de la situación de la droga, particularmente su uso para el tratamiento de trastornos psiquiátricos, alcoholismo y depresión. En Noruega por ejemplo la Corte Suprema cambió la penalización de esta sustancia, argumentando que no se podía comparar con otras como las anfetaminas.

La falta de claridad sobre los perjuicios asociados al LSD fue la que llevó a la Corte de este país a cuestionar la manera como estaba siendo penalizado su consumo. Tras revisar el caso de Henrik Akelsen, un programador de computadores de 36 años al que la policía le encontró esta sustancia en su apartamento, en principio tuvo una condena de cinco meses de cárcel incondicional. Sin embargo, tras consultar con científicos, con institutos y médicos, la Corte Suprema optó por reducir la pena a 45 horas de trabajo comunitario.La conclusión general a la que se ha llegado es que el LSD es menos peligroso que sustancias como las anfetaminas sin quitarle la categoría de ilegal (de hecho se está analizando clasificarla como una droga que puede causar adicción). Todo esto abre una luz para mejorar el conocimiento sobre esta sustancia que, incluso, ha sido utilizada en tratamientos para desórdenes mentales.

 

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